miércoles

PERSONAJES Y OFICIOS RURALES: LOS LEONEROS

LOS LEONEROS

Los leoneros son personajes astutos, dotados de coraje y paciencia desmedidos. Generalmente expertos en el rastreo, dominan las artes de un oficio peligroso en extremo, generado por la incompatibilidad que existe entre la ganadería y la ecología. El león o puma, a veces perseguido por el hambre se adentra en las estancias que ahora ocupan con sus esponjosas majadas sus antiguos terrenos de caza. Allí destroza las inofensivas bestias productoras . Otras veces asesina las potrancas y los caballos de los gauchos cobrando revancha por los guanacos ausentes. Insolencia imperdonable por la que pasa a ser un perseguido con la cabeza puesta en el pasquín. Los estancieros lo condenan y no vale la especie protegida por la ley, porque los fiscalizadores no siempre se cruzan en el camino del dinero o en el de las balas.
Los leoneros enfrentan su destino con los perros y el trabuco y rastrean la muerte que se encuentra agazapada. Mercenarios de la pampa, lo que no tienen de piadosos lo suplen con agallas.

El puma:
Fragmento de “La fauna en la cultura rural” de I. Rojel F.

Algunos animales como el puma se relacionan directamente con la actividad ganadera porque son perjudiciales. No hay nada peor que una puma con cachorros enseñándole a su prole a cazar y practicando con las ovejas que cuida tan sacrificadamente algún puestero. En una sola noche, la puma es capaz de matar más de 50 ovejas, para enseñar a sus cachorros de las cuales comerá muy poco. Al recorrer el campo el puestero encontrará esta matanza y después de superar el principio de infarto que le provoca justificadamente un hallazgo como este, se pondrá a “bajar a todos los santos” inundado de una quemante bronca. Luego habrá que darle las explicaciones al patrón y si el puma vuelve a atacar el caso pasará a agravarse y será necesario llamar a un leonero. El leonero es otro personaje típico de Magallanes que aún no se encuentra en peligro de extinción, a pesar de todos los esfuerzos hechos por el S.A.G. para sacarlo de circulación. Aun hace de las suyas en campos particulares en especial en los alrededores de la provincia de Última Esperanza. Bastará con poner un aviso en alguna radio de Puerto Natales: “Se necesita leonero para estancia X”, y listo. Hecho el trato el candidato se aparecerá por la estancia en cuestión: Un paisano grandote, serio, generalmente de bigote y patillas anchas, de pocas palabras. Rifle en la montura y revólver al cinto. Montado en un caballo también grande y con diez perros enormes a la siga. Sin muchos detalles comenzará a trabajar. Rastreando sabrá a que atenerse. Si encuentra huellas redondas y grandes sabrá que anda algún macho cebado. Precaución. Si las huellas son alargadas acompañadas de huellas más pequeñas, anda una hembra parida. Más precaución. Así en unos cuantos días el problema estará solucionado. Al irse le dejará al puestero un cuartito de león para hacer un puchero. La carne de león estofada es excelente.

Puma muerto en Cerro Guido, Ultima Esperanza


Los leoneros: Patagonia, tierra de hombres verdaderos
Jorge Milla, fragmento de la bitácora de viaje a la Isla Riesco. Expedición realizada en Febrero de 2002.

"A la frente no se le puede disparar, es preferirle tirarle a la paleta, así la bala atraviesa el corazón". De esta forma, relataba José Guenche el modo en que solía cazar leones en Isla Riesco, allá en la Patagonia salvaje, así suelen llamar en estas tierras, al mayor de los felinos chilenos, el Puma. .Al calor de unas brasas, conversábamos una muy fría noche de Febrero de 2002, iluminados solamente por la tenue luz de una gastada candela. Afuera, el viento magallánico rugía con la fuerza de león colosal sacudiendo con increíble facilidad a enormes y robustos árboles, transformados ahora por su obra, en frágiles y endebles arbustos. Su acción delataba también la existencia de cientos de pequeñísimas rendijas, - cuál heridas abiertas aún no sanadas en la improvisada choza -, permitían al ventarrón colarse, agitando con denuedo la frágil llama de la vela. A ratos parecía que finalmente se apagaría dejándonos al desamparo de la oscuridad, increíblemente volvía a erguirse iluminando con más fuerza y permitiendo a veces, observar el brillo en los ojos de José mientras relataba pormenores de la feroz lucha con el formidable animal. José Guenche, "...pero el oficio que más me gusta, es el de leonero" señaló con entusiasmo, "claro que uno siempre tiene al SAG, al acecho" se quejó. Para evitar problemas con la ley, una vez terminada la faena de caza, el leonero extrae el pellejo del felino, el cuerpo pertenece a sus perros. Será el cuero, la prueba que permitirá el cobro de los honorarios contratados, "entre ciento cincuenta y doscientos mil pesos, cada león", apunta, una vez efectuada la transacción, procederá aquemar todo indicio de caza. Son los estancieros, normalmente, los eventuales patrones del leonero, le contratan, hastiados ya de sufrir la pérdida del ganado por la acción de los feroces felinos, finalmente optan por llamarles. Solución definitiva en una tierra en donde la convivencia de hombres y bestias no parece posible. Fascinado por el relato, pregunto detalles de su labor, "imagino que posee un buen rifle, de esos de largo alcance y precisión", le digo aparentando un falso conocimiento de armas. Quedo perplejo con la inmediata respuesta, "no tengo rifle, no me gustan, utilizo una pistola calibre 22, con ella y mis perros, basta". Instantáneamente me imagino frente al león, ciento cincuenta kilos de puro músculo, capaz de saltos de más de diez metros, acorralado por los sanguinarios perros, desbordado por la adrenalina. Imposible concebir la escena !. Divertido tal vez por mis muestras de asombro, comenta que no pocas veces debió ingresar al mismo cubil en donde las fieras suelen dormir. Sin posibilidad de cometer error alguno, descerraja todos los tiros de su arma, vaciándola por completo en el animal, "es que no hay alternativa, cualquier duda es sinónimo de muerte segura". Y así continuó José relatando como perseguía durante días y días a su presa, acompañado tan solo por sus perros y armado con su pequeña pistola, - chascarrillo de arma frente a tan imponente animal - . Son los perros, incansables cancerberos los que terminan por acorralarlo, cansado por una persecución de días, trepa a un árbol o se agazapa mostrando garras y colmillos, infernales ladridos habrán señalado al leonero el sitio exacto en donde habrá de tener lugar el enfrentamiento final. La bestia, acosada, suele atrapar entre las garras a alguno de los enceguecidos perros, lo sujeta por el cuello, el perro aúlla lastimeramente, último recurso para provocar el pavor entre sus perseguidores. Pronto llegará el leonero y pondrá fin a tan injusto enfrentamiento.

9 comentarios:

Jorge dijo...

Que más puedo decir, excelente el blog!!!, un gran aporte de nuestra cultura y espero que se difunda muchisimo toda la información ya que es genial saber de la vida de los gauchos magallanicos, un orgullo saber de esa sacrificada y hermosa labor.

Siga colocando muchisima información, es muy bueno para que conozcamos más de la vida rural de la Patagonia. =)

Jorge dijo...

Que más puedo decir, excelente el blog!!!, un gran aporte de nuestra cultura y espero que se difunda muchisimo toda la información ya que es genial saber de la vida de los gauchos magallanicos, un orgullo saber de esa sacrificada y hermosa labor.

Siga colocando muchisima información, es muy bueno para que conozcamos más de la vida rural de la Patagonia. =)

Marcelo Aliaga dijo...

Hola, vi el link que dejaron en mi blog y me parece una gran iniciativa, sobre todo en lo que se refiere a la unión y coexistencia entre el hombre y la naturaleza sin abusar de ella, además de la conservación del patrimonio cultural por medio de las tecnologías de información.

Quizá sea interesante que dejen en la portada los temas anteriores para tener acceso más rápido a ellos.
Saludos!

Anónimo dijo...

no sabia que habia leoneros chilenos....

Anónimo dijo...

leoneros en chile.....

Anónimo dijo...

Hola, lei el blog y es verdad eso de "la incompatibilidad que existe entre la ganadería y la ecología"
es obvio que el ganadero debe saber que al invadir el territorio natural del puma, su ganado estara en la mira del felino.Despues contratan a un leonero para que mate al felino de un tiro o con perros que en lo peronal no encuentro nada admirable en eso.
Al menos existen el paine y otros parques nacionales que deben cuidar como oro......

Anónimo dijo...

la verdad es que veo la fotografia y lo pienso y lo repienso y creo que debe haber una diferencia abismal entre la mentalidad de un cazador y una persona que no practica la caza, porque no le encuentro nada de hermoso ver a un puma abatido de un disparo tirado en el suelo....curioso.....

Anónimo dijo...

Mucha tradición será pero este "oficio" es una costumbre prehistorica y nada de hermoso tiene el ver a un depredador tan importante muerto. De valentía no tiene nada, qué va a hacer un animal versus un rifle? leoneros ¡Ja!, ojalá la patagonia se los trague para siempre, en el campo en donde vivo hay ovejas y caballos y también pumas (incluso hay fotos)y las única ovejas muertas han sido por el invierno y los perros de los vecinos...

toto dijo...

hola excelente blog, los leoneros hombres importantes en aquellos lugares, donde en esos tiempos el puma abundaba como una plaga. Y hay encontramos al perro leonero animal casi mitológico por las historias que se cuentan de ellos, un perro heroico fiel y valiente, las historias que se cuentan todas tienen algo en común que eran perros mediano a chico, de cuerpo grueso, algo asi como un pit bull. no hay registros o fotos, pinturas de aquel animal, que sigue siendo una legenda en los campos chilenos.